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¿Cómo ayudar a los niños ante la pérdida de un ser querido durante el Covid-19?

Pr Richard Delorme, Dr Alexandre Hubert, Dr Emma Barron, Dr Eva Stantiford, Centro de Excelencia de Autismo y Trastornos del Neurodesarrollo de Ile de France, Paris, Francia


A menudo la muerte de un ser querido es la primera experiencia real de muerte para un niño. Es una prueba difícil para una persona de cualquier edad, pero es especialmente difícil para los niños y adolescentes. Los adultos pueden no estar seguros de cómo satisfacer las necesidades de los niños durante este tiempo. Pueden sentirse abrumados por su propio dolor y preguntarse cómo explicar un concepto tan difícil en un lenguaje que los niños puedan entender.

Esto es especialmente difícil porque se produce en un momento de intensa tensión familiar relacionada con el confinamiento del Covid-19, en el que no había indicios de que pudiera ocurrir de manera tan rápida y repentina, y en el que el sufrimiento familiar también está recluido.

Los niños reaccionan a la pérdida de un ser querido de manera diferente dependiendo de su edad o etapa de desarrollo:

· De 0 a 2 años: El niño pequeño no puede entender el concepto de la muerte. El ser querido simplemente ya no está, como si fuera abandonado o separado de su cuidador. El niño puede reaccionar de diversas maneras, como por ejemplo ser más “pegajoso” con uno de sus padres o fingir indiferencia.

· Edades de 2 a 6 años: Los niños de preescolar están empezando a entender el concepto de la muerte, pueden percibir la muerte como algo reversible en el que el fallecido puede volver a la vida (como irse a dormir y luego despertarse). Pueden imaginar que la muerte tiene algo que ver con ellos y pensar que es su culpa y que están siendo castigados por haberse comportado mal de alguna manera.

· 6-11 años: Los niños en edad escolar son capaces de entender que la muerte es permanente, pero puede ser difícil para ellos de entender por qué su ser querido debe morir.

· A partir de 12 años: Los adolescentes son plenamente capaces de entender que la muerte es irreversible y que todas las personas cercanas a ellos pueden morir. Sin embargo, los adolescentes todavía tienden a creer que la muerte sólo afecta a los demás.

Las posibles reacciones de un niño ante el dolor:

· Tristeza: La manera más típica al dolor es que el niño exprese su tristeza por la pérdida de un ser querido.

· Enfado: Perder a un ser querido no es justo. Puede conducir a la ira y la irritabilidad dirigidas a sí mismos o a otros.

· Aumento de la ansiedad: Perder a un ser querido envía el mensaje de que el mundo es un lugar peligroso e inseguro. Como resultado, el niño puede sentirse ansioso y temeroso de morir o de perder a otros seres queridos, y puede volverse "pegajoso" con los que lo cuidan.

· Conmoción/negación: el niño está tan molesto por la muerte que intenta evitar tratar con ella. Algunos niños pueden incluso evitar hablar de la pérdida del ser querido.

· Culpa: En algunos casos, el niño puede culparse a sí mismo por la pérdida de un ser querido. "Tal vez si me hubiera portado mejor..." "Tal vez si no le hubiera dicho a la abuela que la odiaba aquella vez..."

· Dificultades de comportamiento: el niño puede aislarse y no participar más en las actividades familiares, no seguir más las instrucciones de los adultos. También pueden volverse agresivos al expresar su ira y tristeza al ser confrontados, o ser provocadores y agresivos.

· Aceptación: el niño acepta la pérdida de su ser querido, aprende a vivir con ella, es capaz de seguir adelante con su vida y hablar de la muerte.

¿Cómo se puede ayudar a los niños cuando un ser querido fallece en un período de confinamiento?

El fallecimiento de un ser querido es una prueba importante para los niños. Los padres y toda la familia tienen un papel fundamental en la estabilidad emocional de los niños. Ante la pérdida de un ser querido, es natural que un niño necesite más a la persona o personas que lo cuidan, y como resultado, su hijo puede volverse más "pegajoso" de lo normal.

¿Qué puede hacer? :

· Responda a las preguntas del niño, da respuestas cortas y simples.

· No se sienta obligado a dar todas las respuestas.

· Permita que el niño se aflija. En algunos niños la aparición del verdadero dolor puede aparecer más tarde.

· Escuche lo que el niño tiene que decir y cómo lo dice. Si el niño lo desea, hable del ser querido fallecido, de las historias que compartieron, de los sentimientos positivos o negativos sobre la persona (el niño puede estar atascado en el proceso de duelo y puede sentir ira o culpa por el fallecido). Por ejemplo, "A veces nos enfadamos con la gente que queremos. ¿Estás enfadado con (la persona que murió)? »

· Hable sinceramente sobre la pérdida con su hijo para que empiece a entender que la muerte es definitiva. Evite los eufemismos, ya que los niños pequeños tienden a entender las cosas de forma literal (evite las imágenes de descanso o sueño - el fallecido no "volverá").

· Adapte su lenguaje al nivel de comprensión del niño:

- "La abuela enfermó y murió" puede ser problemático, porque entonces el niño estará preocupado por ponerse enfermo. En cambio, continúe su explicación diciendo "La abuela estaba tan enferma que nada podía ayudarla, ni siquiera los medicamentos habituales".

- "La abuela fue al hospital y luego murió" puede ser problemático porque su hijo puede tener miedo de que la gente que va al hospital muera. En cambio, explique que "Normalmente la gente mejora en el hospital, pero la abuela estaba tan enferma que murió”.

· Reconocer y aceptar los sentimientos del niño:

- Explíquele al niño que el shock, la incredulidad, la culpa, la tristeza y la ira son sentimientos normales.

- No niegue los sentimientos, no diga "No estés triste", sino que simplemente reconozca su dolor y ofrezca su apoyo, "Sí, es triste". “Es difícil. Te quiero. Ven a mis brazos..."

- Tranquilizar al niño diciendo:

· Que siempre será cuidado y amado por un adulto,

· Que no debería culparse a sí mismo por la muerte,

· Que no pudo haber evitado la muerte,

· Que no puede traer de vuelta a la persona que murió.

- Tranquilizar al niño sobre su propia situación con respecto a la enfermedad. Vigile que el niño no se preocupe demasiado por el riesgo de infección para él o su familia.

· Sea paciente y consistente con las respuestas si el niño repite las mismas preguntas una y otra vez.

· Tranquilice al niño sobre la situación de las personas que lo rodean. El niño puede temer perder a otras personas “mayores”. Los niños a menudo se preguntan, lógicamente, si perderán a otros seres queridos. La mejor solución es decir algo simple, como "espero estar aquí por mucho tiempo".

· Trate de continuar las actividades normales en la medida de lo posible, dado el confinamiento, para que los niños sientan que la situación está bajo control. No interrumpa las actividades familiares y sigue la rutina diaria.

El funeral :

· Debido al confinamiento, el funeral se celebrará en unas condiciones sanitarias muy inusuales, no permitiendo que todos los familiares asistan al acto.

· Las opiniones están divididas en cuanto a si los niños pequeños deben asistir al funeral o no. Los niños deben estar con sus familias durante el proceso de duelo, pero los funerales pueden ser abrumadores para los niños pequeños.

· En el caso de no poder asistir al funeral se puede hacer una reunión familiar por video conferencia , esto permite une manera de “participar” al proceso .

· Si quiere que su hijo asista al funeral, explíquele lo que pasará para que esté preparado. Asegúrese de que el niño esté con un adulto tranquilo durante todo el funeral.

· Es fundamental preparar al niño explicándole que las lágrimas o la tristeza de los padres son comunes en estas situaciones y que es una forma de expresar la tristeza y rendir homenaje al abuelo/ser querido que ha muerto. Algunas personas llorarán, mientras que otras reirán y hablarán, cada persona tiene una manera diferente de recordar al difunto.

· Permitir que el niño ponga una foto o una carta cerca del ataúd puede ser a veces reconfortante.

El proceso de duelo :

· En los días posteriores a un fallecimiento, algunos niños encuentran consuelo mirando o incluso llevando consigo una foto de su ser querido. Un juguete especial o un recuerdo asociado con el difunto también puede ser reconfortante.

· Un niño que atraviesa el proceso de duelo puede volverse ansioso y pegajoso o enojado y rebelde. Pueden quejarse de síntomas físicos como dolor de cabeza o de estómago, o tener dificultades para concentrarse durante las actividades que se ofrecen en casa.

· A veces las noches son más difíciles , los niños pueden tener pesadillas y dificultad para dormirse. Es importante ser tolerante al principio, expresando desde el principio que es una tolerancia pero que no durará. Después de 2 o 3 días, los patrones de sueño deben volver a sus ritmos habituales. En estos casos se pueden utilizar unas “tarjetas de oportunidad”; por ejemplo, tendrá una tarjeta cada noche con la que podrá levantarse y pedir un beso o un vaso de agua. Si logra no usarlos, será recompensado a la mañana siguiente.

· No fuerce en actividades que son demasiado difíciles para el niño, pero mantenga un ritmo que sea tranquilizador. No hay que interrumpir los deberes por completo, por ejemplo, pero puede introducir descansos más largos o agradables, proponiendo actividades.

· Evite que su hijo se refugie en actividades demasiado solitarias (especialmente los videojuegos, a menos que sea para jugar en familia; o que los tiempos de lectura sean demasiado largos). Fomentar una alternancia de momentos “juntos” como familia y momentos "tranquilos" en los que la soledad puede ser aceptable.

· Es normal que un niño esté triste, sienta ira, ansiedad o culpa, o incluso muestre problemas de comportamiento cuando está de duelo.

· Estos cambios de comportamiento probablemente desaparecerán en unas pocas semanas. Si no lo hacen, el niño puede necesitar hablar con un psicólogo. Puede contactar con psicólogos durante la fase de confinamiento. Los psicólogos pueden hacer consultas por videoconferencia. Estas consultas por videoconferencia son eficaces y fomentan cierta espontaneidad, lo que no siempre ocurre en una consulta típica donde el niño puede mostrarse más cohibido..

· Para los padres: no están solos para lidiar con la tristeza de su hijo. No duden en pedir ayuda a la familia y amigos o profesionales. Incluso durante el confinamiento, es posible contactar con un psicólogo para su hijo.

· Es importante no permitir que se desarrolle un tabú en torno al tema de la muerte. No tengan miedo de mencionar el nombre de la persona y compartir un recuerdo ocasional de la misma. Esta práctica refuerza la idea de que la muerte es una parte natural de la vida en lugar de algo sobrenatural y aterrador.

· Con el tiempo, proporcione a su hijo un entorno tranquilizador, lo mejor que se pueda en una situación de confinamiento. El juego activo, los juegos de humor y las llamadas de teléfono o las video llamadas con amigos y familiares pueden ser de gran ayuda.

· Durante este período de luto, no dude en reducir el acceso a los medios de comunicación que proporcionan información continua, esto puede ser especialmente angustioso y estresante para los niños. El niño se pregunta si después de la perdida de un ser querido, será el turno de sus padres o incluso el suyo propio. Tranquilícele y evite confrontarle con esta información en continuo o con cualquier discusión que se pueda tener sobre la pandemia actual.

La muerte y la religión

· Una cuestión que puede ser delicada después de una muerte es la de la religión, especialmente para las familias compuestas de una mezcla de creyentes y ateos.

· Es importante que el mensaje que se le dé al niño sea lo más coherente posible con sus creencias y las de los que le rodean.

· Si el niño no ha crecido en un hogar practicante, no hay necesidad de introducir nuevas ideas sobre Dios y la vida después de la muerte en un momento tan traumático. Esto puede ser más confuso que reconfortante.

· En cualquier caso, si un niño hace preguntas difíciles, es normal decir simplemente que no tiene todas las respuestas.

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