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¿Cómo manejar el abuso de las pantallas de mi hijo/a durante el período de confinamiento?

Dr. Elie Khoury, Dr. Benjamin Landman (Psiquiatras) , Dr. Benjamin Pitrat (Adictólogo) - Unidad funcional de adictología pediátrica - Centro de excelencia para los trastornos del neurodesarrollo de Ile de France, servicio de psiquiatría infantil , Hospital Robert Debré, París, Francia.

Traducido por la Dra. E. Stantiford


Durante este período de confinamiento, cuando la tensión aumenta en las familias, los niños están más apegados que nunca a las pantallas. Es difícil negarlas y es difícil hacer cumplir las reglas que usted ha establecido antes del confinamiento. Al principio del confinamiento a lo mejor pensó que no era muy importante porque sólo duraría 15 días e iban a restablecer las reglas rápidamente. Pero no es así... el tiempo de confinamiento se alarga, se pierde el control sobre la gestión de los videojuegos, y los niños también empiezan a ser incapaces de parar durante el día lo que conlleva a una pérdida del ritmo de la rutina en casa.

Sin embargo, podemos encontrar ventajas en el uso de las pantallas o jugando a los videojuegos.

A menudo criticado el tiempo que se pasa frente a una pantalla no es necesariamente un tiempo desperdiciado. El periodo de confinamiento puede ser una oportunidad para hablar en familia del lugar que ocupan las pantallas en nuestras vidas y en particular los muchos puntos positivos que aportan. Aquí tienen seis puntos positivos a tener en cuenta antes de enfadarse :

1. En general, el juego permite experimentar diferentes estados emocionales, sin correr riesgos, permite cambiar de perspectiva y puede aportar una sensación de logro (¡cuando se gana la partida!).

2. Socialización: ya sea a través de juegos en línea, redes sociales o simplemente mediante los mensajes, las pantallas se han convertido en una poderosa herramienta para compartir, hablar y conectarse con el grupo. Esta función es aún más importante en tiempos de confinamiento.

3. Aprendizaje: la búsqueda del aprendizaje a través de Internet se ha convertido en algo central en las vidas de las familias en las últimas semanas. Muchos profesores están compartiendo sus lecciones pero también enlaces a contenidos digitales de calidad.

4. La pantalla no siempre es un momento solitario. Es perfectamente posible pasar tiempo con la familia viendo una película, jugando a videojuegos o haciendo videollamadas con los familiares.

5. Jugar juegos, ver una película o las redes sociales pueden reducir la ansiedad al captar la atención.

6. Finalmente, jugar es estar activo y por lo tanto mantener la actividad cognitiva; ¡algunos juegos incluso estimulan la coordinación motriz y visual o las habilidades de resolución de problemas!

Sin embargo, también hay riesgos, por eso le gustaría controlar mejor el uso de los videojuegos durante el confinamiento.

Por supuesto, pasar "demasiado" tiempo frente a las pantallas puede afectar a la salud de su hijo. De hecho, las redes sociales y los videojuegos suelen funcionar captando la atención y, por lo tanto, aumentan la inactividad física y el sedentarismo. Esto es lo que es importante saber. 4 puntos negativos indiscutibles!! que puede usar como argumentos con tus hijos!!

1. Pasar tiempo frente a una pantalla significa pasar menos tiempo haciendo otras cosas (un niño/a tiene que pasar tiempo en el mundo físico jugando, manipulando, tocando y siendo activo) con el riesgo de impactar en su desarrollo normal.

2. Estar frente a una pantalla es estar inmóvil. Un estilo de vida sedentario puede llevar a un aumento de peso y aumentar el riesgo de depresión.

3. Un niño/a o adolescente puede perder la noción del tiempo y del cansancio fácilmente cuando está frente a una pantalla. El riesgo de modificar el ciclo de sueño es significativo.

4. A veces el control es difícil de mantener y va acompañado de un aislamiento social o de una menor rendimiento a nivel escolar.

Cuatro estrategias para definir unas reglas coherentes ¿QUÉ HACER CON LA EXPOSICION A LAS PANTALLAS?

El contexto de confinamiento a domicilio reduce el acceso a las actividades al aire libre y, por consiguiente, su hijo/a estará más tentado de mantenerse ocupado con las actividades electrónicas (pantallas y videojuegos) que tienen para ellos tienen el mérito de hacer que el tiempo pase más rápidamente. Sin embargo, teniendo en cuenta los beneficios y riesgos mencionados anteriormente, parece necesario limitar el acceso a las pantallas y especialmente establecer las condiciones de dicho acceso. El enfoque más fructífero será el que favorezca unos límites claros y coherentes, definidos de antemano y que promuevan la diversidad de actividades. Los puntos clave son los siguientes:

1. Establecer un programa predefinido:

Involucre a su hijo/a en el diseño para responsabilizarle y evitar que lo sienta como algo impuesto.

Este horario puede adoptar una forma física como una tabla que puede colgar en el dormitorio o en la nevera, lo que formaliza el concepto y promueve la previsibilidad.

Es aconsejable aplicarlo a todos los hermanos, para evitar sentimientos de injusticia, con un contenido adaptado a la edad de cada uno.

Debe asignarse un tiempo de 60 minutos/día a diversas formas de actividad física de intensidad variable, incluidos por lo menos 20 minutos de actividad moderada a enérgico. Esto puede parecer mucho. Intente dividirlo en 2 o 3 periodos durante el día, especialmente si vive en un piso. Puede hacerlo entre 2 periodos de trabajo escolar a modo de recreo.

Teóricamente, el tiempo de pantalla no debe exceder de 60 minutos diarios entre semana y 120 minutos diarios los fines de semana, preferentemente repartidos en varias franjas horarias. En los períodos de confinamiento, se puede ser más flexible. Lo importante es llegar a un compromiso entre padres e hijos, y luego atenerse a él. En algunas familias 30 minutos de juego al día es mucho, mientras que otras encuentran que 2 horas es un buen promedio. Así que decidan juntos y respeten lo decidido.

Las pantallas son el antídoto más rápido que su hijo/a adoptará contra el aburrimiento. Por lo tanto, es crucial ofrecer en el calendario diario una variedad de actividades alternativas que le gusten a su hijo/a (manualidades, dibujo, pintura, actividades culinarias, rompecabezas, juegos de mesa...). Los deberes, las actividades familiares, los momentos tranquilos dedicados a la lectura... deben mantener su lugar y ayudar a estructurar el día. Las pantallas son "extra", "por diversión", "cuando todo lo demás está hecho".

Formalizar los tiempos sin pantallas: comidas, deberes, una noche a la semana...

¡Cuidado!

Los tiempos de actividad y de pantalla no deben retrasar los tiempos de acostarse y levantarse. Es importante mantener una estructura día/noche coherente y respetar los horarios del sueño. Incorpore un toque de queda en su horario (por ejemplo, sin pantallas una hora antes de acostarse) para irse preparando al momento de acostarse y siga levantándose a una hora determinada como si se estuviera preparando para ir al colegio. Del mismo modo, no hay pantallas por la mañana. El riesgo de confinamiento, agravado por el uso de pantallas por la noche, es el de cambiar gradualmente el sueño de todos los miembros de la familia.

2. Configurar el tiempo de pantalla:

Hacer del tiempo en pantalla lo más posible una actividad compartida, tiempo en familia, tiempo de intercambio. Estos momentos que pasan todos juntos en casa pueden ser una oportunidad para entenderse mejor o descubrir los juegos a los que su hijo está jugando. Pueden intentar jugar a diferentes juegos en familia.

No dude en comentar, explicar, aclarar lo que el niño está mirando, e preguntarle para ayudarlo a entender historias, situaciones, emociones o reacciones.

Se aconseja la supervisión de los padres, para los niños más pequeños será mejor una supervisión directa y para los más mayores puede ser indirecta (estar al lado mientras se hace otra cosa) para los mayores. Asegúrese de que los juegos y series de televisión sean adecuados a la edad de su hijo/a (especialmente si hay hermanos).

Si se va a compartir la pantalla/videojuego, es importante definir franjas horarias para cada miembro de la familia.

También pueden utilizar aplicaciones de control de tiempo de la pantalla, o si no tienen puede utilizar un temporizador (time-timer).

Formalizar los lugares sin pantallas: dormitorio, cocina, baño... e imponer que la recarga de los aparatos electrónicos no se haga en el dormitorio.

Distinga entre las pantallas de trabajo (cursos en línea, tareas, etc.) y las pantallas de ocio (dibujos animados, videojuegos, etc.).

Evite mantener la televisión encendida mientras usted o su hijo/a realizan otras actividades.

Intente regular su propio tiempo de pantalla.

Es posible apagar el Wi-Fi y los móviles por la noche (poner una cesta de móviles en la habitación de los padres donde cada persona pone su teléfono por la noche).

Unos pocos puntos de referencia:

# Antes de 24 meses, cero pantallas, excepto para las videollamadas (por ejemplo a los abuelos).

# Entre 2 y 9 años: pantallas suficientemente grandes y con una buena calidad de imagen. Limite estrictamente los tiempos de pantalla. Juegue a juegos que involucren a toda la familia. ¡Las pantallas son una actividad familiar! Favorezcan los juegos educativos que trabajan la memoria, la exploración, la atención, la rotación mental.

# Desde los 9 años. A menudo es el momento en que los niños empiezan a pedirle juegos con acceso a Internet. Empiece a hablar y a prevenir los riesgos. Esto es muy importante. Haga un pacto con su hijo/a. Sí, pero quiere comprobar sobre qué plataforma va y qué hace. Asegúrese de que no jueguen solos en una habitación. Es importante estar presente mientras juega, de esta manera se sentirá menos solo si hay imágenes intrusas.

# A partir de los 12 años su hijo/a querrá entrar en las redes sociales. Debería hablar de esto con él/ella también. Debe advertirle de los riesgos , especialmente del riesgo de acoso en redes como WhatsApp. También puede pedirle permiso para mirar lo que está haciendo y mantener un control, existen muchas aplicaciones para esto. Siempre que su hijo esté de acuerdo y lo sepa, no dude en hacerlo cuando siente la necesidad.

3. Revise el contenido:

La calidad del contenido es aún más importante que el tipo de medio o el tiempo de exposición. El contenido debe ser, por supuesto, entretenido pero también educativo.

En la medida de lo posible, prefiera el contenido interactivo, dando prioridad a un mínimo de reciprocidad mejor que una simple visualización pasiva.

Siempre es preferible ver previamente el contenido o tener conocimiento previo de la programación.

Es posible hacer uso de los filtros de control de contenidos para niños que ofrecen varias plataformas.

La exposición a contenidos no adaptados es una posibilidad más probable a medida que el niño crece. Hablar de ello de antemano, explicar los principios de Internet (no todo lo que aparece en la red es necesariamente cierto y todo lo que se pone en ella puede hacerse público y permanecer allí para siempre), explicar qué comportamiento se espera y qué no se debe hacer (ciberacoso, sexteo, compartir información personal o cuentas privadas). Y luego hablar de ello después, pero de una manera cuidadosa. Un enfoque demasiado estricto puede ser contraproducente y fomentar la repetición del comportamiento en secreto.

4. Gestionar una posible crisis:

Jugar a los videojuegos o utilizar las pantallas puede ser una fuente de conflictos y ponernos en dificultad para mantener las normas establecidas fuera del confinamiento. El período de confinamiento que estamos atravesando puede agravar estas tensiones.

Tenga en cuenta que los videojuegos pueden poner a su hijo/a en un estado de tensión y excitación que puede llevar a un comportamiento explosivo si, por ejemplo, la conexión se corta bruscamente.

Trate de definir claramente los tiempos de videojuegos con su hijo/a y adviértale 10 minutos antes de que termine el tiempo límite. Incluso mejor él/ella pueden usar su propio temporizador/alarma.

Si el tono se eleva entre usted y su hijo/a, declare una "tregua" en la que cada uno "se retire a su propio territorio" hasta que la tensión disminuya.

En caso de una escalada más grave, puede consultar nuestro documento "¿Cómo manejar el comportamiento de oposición y los berrinches durante el confinamiento? "y el documento "Cómo motivar los cambios durante el confinamiento : la tabla de puntos".

Tenga cuidado, hay un vínculo muy fuerte entre el tiempo que los adultos pasan frente a la pantalla y el tiempo que los niños pasan. Educar a sus hijos para los niños a menudo implica primero hacer esfuerzos como padres/madres.

Referencias :

- Nuevas directrices de la OMS sobre la actividad física, el comportamiento sedentario y el sueño de los niños menores de 5 años https://www.who.int/news-room/detail/24-04-2019-to-grow-up-healthy-children-need-to-sit-less-and-play-more

- Tiempo de pantalla y niños: Cómo guiar a su hijo https://www.mayoclinic.org/healthy-lifestyle/childrens-health/in-depth/screen-time/art-20047952

- Nuevas recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría para el uso de los medios de comunicación por parte de los niños https://www.aap.org/en-us/about-the-aap/aap-press-room/Pages/American-Academy-of-Pediatrics-Announces-New-Recommendations-for-Childrens-Media-Use.aspx

- Domar las pantallas y crecer https://www.3-6-9-12.org/

- Cómo aconsejar a los padres cuando los niños no pueden bajar los mandos de los videojuegos https://www.aappublications.org/news/

- The benefice of playing video games, I.Granic et al. en American Psychologist, 2014

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©2020 by Dr. Benjamin Landman. Child Psychiatry, Robert Debre Hospital - Paris